—En cuanto Diego organizó un equipo de búsqueda desde la casa y estaban listos para salir, llegó Guadalupe sonriente a la puerta, Michael fue hacia ella y la zarandeó tomándola de los antebrazos.
—Escúchame bien niña buscona, si vas a vivir aquí avisas con quien demonios sales, esto no es una pensión —este era un Michael que no conocían, él era muy amable y nunca estaba de mal humor, pero ahora está muy furioso con una vena tensada en su frente.
—Suéltame, tú no eres nada mío —contestó