Mercedes les hizo una videollamada con los ojos rojos de tanto llorar, pero sonreía, incluso su padre con mirada enfurruñada pidió hablar con Diego y le hizo prometer que volverían pronto a New York a conversar con ellos.
Mercedes tardó más en despedirse.
—Estoy preocupada por ti Rebeka, no puedo evitarlo, quisiera tenerte conmigo y me debes la enorme celebración que planee para ti toda la vida, pero te pareces mucho a mí después de todo —Mercedes puso su rostro en el hombro de su esposo,