3. Corazón rebelde
Luciana
Ese vegestorio me ha hecho sentir un sinfín de emociones, y eso que apenas llevo horas conociéndolo. Bien merecidos se tenía los golpes que le di por patán, pero creo que el golpe más fuerte fue a su ego al llamarlo “vegestorio”.
Me lo hizo entender con sus gestos y su cara cuando se quedó con el ramo, contemplándolo. Sería absurdo que creyera que por un ramo él se va a casar. ¡Jajajaja! Suelto una carcajada cuando otra prima se acerca y me llama para jugar y beber con el grupo.