AGUSTÍN:
Entré a mi departamento y fui directo a mi habitación. Tenía una furia incontrolable. Con mi mano, di un puño fuerte a la pared y grité: "¡Maldición! ¿Por qué tuvo que pasar esto?" Mi corazón acelerado a mil y mi sangre fluyendo a gran velocidad, no podía contenerme. Tanta furia hacia ella y hacia mí mismo me consumía. Me pregunté en qué momento había acabado esta relación así.
Respiré varias veces para tratar de calmarme, pero en eso un golpe en la puerta me distrae. Era Dylan y L