Cuando los Arcontes fueron acusados y condenados porque habían desafiado a las fuerzas divinas, su insolencia fue castigada por mandato superior. La diosa Luna, quien ejercía su influencia sobre la naturaleza y la transformación de los Licántropos, recibió la tarea de confinar a los rebeldes en una forma de existencia que les recordara constantemente su desobediencia.
Sin embargo, la tarea asignada a la diosa Luna era compleja y desafiante. Los Arcontes eran seres superiores, cuya esencia esta