34. EL ARCONTE MAYOR
Serafín se detiene, y lo observa en silencio un momento recordando que ha decidido ser su Antiguo y Maestro, se acerca al Alfa Aren.
—Sí, se puede, ustedes son muy poderosos, su padre lo hacía mucho para pasar encubierto. No sé por qué no se los enseñó cuando eran niños.
—Disculpe señor Serafín, a lo mejor lo hizo, pero lo olvidamos por la maldición —aclara Aren. —¿Puede por favor enseñarme?
—Alfa Aren, permíteme compartirte una verdad trascendental —comienza Serafín con serenidad—. El Arcon