Cautivada por el CEO. Capítulo 27. Un puñetazo y el inicio de una guerra
—¡Vaya! Asistente y jefa, ¡eso sí que no me lo esperaba! Pensé que tenías más integridad, Matilda. —se burló Camilo, conservando aún ese rojizo en sus mejillas.
Matilda apretó los labios y frunció el ceño, después de tanto tiempo, venia este imbécil a decirle aquello cuando fue él quién falló primero.
—¿Asistente…? —Murmuró Matilda cerca del oído de Drake—. Creí que habías dejado eso.
Si lo había dejado, pero la verdad era que no podía resistirse a ver la cara de ese hombre. Era un poema y un