Capitulo 21. LA GRADUACIÓN
Mientras su abuela la ayudaba a arreglarse el cabello, se masajeaba los pies cansados. No soportaría el acto completo en esos tacones. Los había medido y en realidad no median veinte centímetros, pero alguna magia maquiavélica operaba en ellos, estaba segura. Eran un instrumento de tortura.
Su abuelo había ido a buscar a Said y a Val, mientras las mujeres se arreglaban. El día anterior, muy apenados le habían dicho a Samantha que no tenían que ponerse, la muchacha rodó los ojos y les dijo, que