Mundo ficciónIniciar sesiónAdair no se movió. Sus miradas se sostuvieron; mientras se quedaron paralizados. Los ojos de Caeli casi salían de su órbita; en tanto alzaba la palangana sobre su cabeza. Sus piernas estaban separadas, puestas firmemente sobre el suelo, dejando que su parte colgara libremente.
Pasando del susto, Adair bajó los brazos y enderezó la espalda. Sonrió tranquilamente - Soy yo - susurró. Las cejas de Caeli se tensaron. Sin bajar







