Me aclaro la garganta y doy unos pasos hacia mi costado para alejarme de él.
Ahora el ambiente se ha tornado incómodo para mí, tanto, que me dan ganas de salir corriendo de aquí, pero Zack parece no notarlo. Me aclaro la garganta una vez más y trato de evitar mirarlo a los ojos cuando por fin hablo.
—Está bien —digo después de unos segundos—. Te dejaré ayudarme solo por esta vez.
Miro por el rabillo del ojo como sonríe. Se acerca para tomar las bolsas del carrito y empieza a caminar de nueva