María Isabel
El dolor llega hasta lo más profundo de mi alma uniéndose cruelmente con el padecimiento físico. Pensé que conocía el dolor por culpa de mis padres y sus malas elecciones, por las constantes burlas en las escuelas por ser prácticamente huérfana o por no ser la chica estrella que algunos esperaban de mí.
Ese era un entrenamiento para niños, algo así como las rueditas a la hora de aprender a andar en bicicleta, mismas que te permiten mantenerte derecha y no conocer el suelo con el