30 - Un plan malvado de su prima.
Camila decidió contraatacar, intentando mantener la dignidad.
— Señora, puedes tener tu opinión, pero estoy aquí porque amo a Roberto. No necesito la aprobación de nadie para pertenecer a esta familia.
La mujer soltó una risa burlona.
— Amor, ¿dices? ¿O es que estás buscando una forma fácil de asegurarte tu parte del pastel cuando mi padre parta al otro mundo?
Camila, furiosa pero consciente de la importancia de mantener las apariencias, se mordió la lengua y sonrió. Roberto, por su parte, perm