22 - No creí que dolería.
La tensión entre ambos, era bastante notable, incluso cuando llegaron a la mansión. Leandro ni siquiera le había dirigido la palabra, y se adentró a su habitación, dejándola sola en el salón. Ella, aún era nueva en la casa, y se sentía algo incómoda por invadir un territorio que no conocía.
No sabía si subir por las escaleras y dirigirse a la habitación, o quedarse sentada allí. Soltó un suspiro, y tomó la opción dos.
Tomó asiento en el sofá, no sin antes servirse un vaso de wisky. Nunca había