23 - Me gustas, belleza.
— ¡Jazmín! Necesitamos hablar.
El cuerpo de la joven se tensó en ese mismo instante. No quería demostrar de que estaba llorando, por lo que guardó silencio, como si de una tumba se tratara.
— Sé que estás oculta aquí. Te vi ingresar, belleza — manifestó el hombre —. Lo que viste, no es lo que parece.
— Señor Leandro, cómo podrás darte cuenta, estoy un poco ocupada — respondió ella —. Al rato ya voy a salir.
Leandro salió y esperó en la puerta. Estaba furioso y preocupado. No quería que su esposa