167 - Mercenarios.
Jazmín apretó la mano de su amiga, agradecida por su apoyo.
— Gracias, Jess. Realmente lo aprecio, pero cambiemos de tema — dijo Jazmín —. Vamos a almorzar.
Jazmín y Jessica se encontraban sentadas en la terraza de un pequeño café en el centro de la ciudad. El sol de la tarde caía suavemente sobre ellas, bañándolas en una luz cálida y dorada. Las dos amigas habían decidido salir de la empresa, pero Jazmín tenía una pregunta que rondaba su mente desde hacía días y no podía esperar más para hacer