124 - Muerte de Jazmín.
— Déjame al menos sacar a mi hijo de aquí — imploró, con lágrimas comenzando a acumularse en sus ojos —. Él no tiene nada que ver con esto.
La expresión de Julieta se suavizó apenas un poco, y durante un momento, pareció considerar la petición. Sin embargo, la rabia pronto volvió a oscurecer sus facciones.
— No hay tiempo para eso — dijo con frialdad —. Todo esto tiene que acabar ahora.
En ese instante, la puerta de la habitación se abrió abruptamente. Santiago entró, alarmado por las voces, pe