Por Alejo
Traeme un café, le digo a la mucama.
Mientras todos se alistan, yo bebo el café parado.
Ella era todo para mí…¿Cómo pudo?
Estábamos saliendo, mi madre se subió al auto de mi hermana y mi padre se había acercado a la puerta del acompañante de mi camioneta, cuando veo a Marina.
Todos la vieron.
-¿Qué querés?
Le pregunto cortante.
Creo que todos bajaron las ventanillas, pese al frío que hacía, para escuchar que hablábamos.
-Te amo…perdoname.
-Sos una mierda.
Le digo.
Ella se acercó a mí,