Capítulo 135: La noche tranquila
La casa estaba en un silencio que no se había sentido en mucho tiempo. No había guardias adicionales en los pasillos. Ni teléfonos vibrando con noticias urgentes. Nadie esperando fuera de la puerta. El peligro que había acechado entre las paredes durante meses finalmente había desaparecido, y el silencio que lo reemplazó resultaba casi desconocido.
Liliana terminó de lavar los últimos platos y los puso en el escurridor. Detrás de ella, Dante estaba sentado a la