Capítulo 32: La mujer en las páginas
Liliana pasó otra página; el papel, fino y frágil bajo sus dedos. La biblioteca estaba en silencio, salvo por el suave susurro del libro y el lejano murmullo de la mansión que se preparaba para la noche. Tenía intención de devolverlo a la estantería, pero las palabras la atraían, una tras otra, como una mano que se extendía desde el pasado.
*Hoy se rió de cómo se me quemó la tostada. No fue una risa educada, sino una risa genuina que le arruga los ojos y le