Capítulo 129: El enemigo oculto
El dormitorio permaneció en silencio durante varios segundos después de que Liliana pronunciara el nombre. Dante sostenía la pistola con delicadeza, pero su mirada era penetrante y fría. Se quedó mirando la pared un instante, como si el nombre necesitara tiempo para asimilarse, y luego la miró a ella.
—Peterson —repitió en voz baja—. ¿Cuánto tiempo lleva cerca de la familia?
—Años —respondió Liliana. Su voz era firme, pero sus manos aún temblaban en su regazo—. E