Capítulo 130: La máscara cae
Peterson estaba en el umbral como si nada hubiera pasado. Su abrigo seguía abotonado para protegerse del frío de la noche. Su sonrisa era tranquila y familiar. La misma sonrisa que Liliana había visto durante años en reuniones familiares, en la vieja casa de los Moretti y durante visitas tranquilas que nunca suscitaban una sola pregunta.
—¿Cómo está el paciente? —preguntó de nuevo, mirando a Dante.
Dante no respondió. Su mano permaneció sobre la pistola que descansa