Capítulo Diez
Punto de vista de Melanie
¿Cómo se puede seguir yendo a la iglesia como si nada hubiera pasado?
Cada domingo, en cada misa entre semana, me sentaba allí fingiendo concentrarme mientras mis ojos me traicionaban, buscando a la Hermana Rosa en el coro. Y siempre, ella ya me estaba mirando. Esa sonrisa cómplice en su rostro me revolvía el estómago y me tensaba los muslos al mismo tiempo. Era confuso. Molesto. Y por alguna razón, me excitaba de una manera que odiaba admitir.
Por su cul