PUNTO DE VISTA DE MADELEINELa realidad superó con creces mis fantasías. No podía parar de gemir.Sus dedos me volvían loca. Sentía cómo aumentaba el calor con cada embestida. Su pulgar rodeaba mi clítoris, haciéndome gemir y llevándome al límite.—¡Sí! ¡Sí, papi!Aumentó el ritmo, cada vez más rápido, introducía sus dedos en mí. Cada embestida era más excitante que la anterior. Movía las caderas al ritmo de sus dedos. Me corrí con un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo; fue intenso. ¡Dios! Necesitaba más, quería su polla dentro de mí, follándome con fuerza como sus dedos.—Dame tu polla, papi, por favor.Sacó los dedos, apretando con fuerza para mantenerlos dentro. —No, por favor. Los sacó y sonrió al ver lo empapados que estaban con mi flujo vaginal. “¡Shhh! Pequeña, ahora mismo, este coño, tu cuerpo es mío. Yo decido qué hacer y cuándo hacerlo.” Lo vi lamer el jugo de sus dedos y me mojé aún más. ¿Cómo era posible?“Sí, papi.”“Estás tan apretada, tan dulce. No te arrepientas d
Ler mais