Capítulo 8
La convocatoria…
El obispo me llamó exactamente a las 11:45 p.m. Sin saludos, solo una dirección de la vieja capilla de piedra junto al río y tres palabras: «Está violenta esta noche».
Agarré las llaves y salí, ignorando la lluvia que caía como si quisiera destruir la tierra. Con esa intensidad, cualquiera pensaría que se estaba acabando la humanidad.
Conduje bajo la lluvia que parecía una penitencia, los limpiaparabrisas emborronando el vidrio como si intentaran borrar algo. Me dije