Amelia abrió la boca para protestar. No le había importado que Mary pensara que lo amaba cuando no era así, pero en ese momento, cuando sí sentía algo por él, quiso negarlo. Aquello era una contradicción. Y después de la noche pasada, después de haberla abrazado durante toda la noche con tanta dulzura, sus sentimientos por él eran más fuertes que nunca. No eran sentimientos de amor, desde luego. Eran... simplemente sentimientos, se dijo a sí misma. Después de todo no le pertenecía ni nada por e