54 Otro día.
Perla y Fabiola se quedaron en la sala, ella se veía pensativa y estaba muy callada. Fabiola en cuanto supo que estaban solas en la casa se acercó a Perla.
—¿Qué vamos a hacer? Arturo nos matará cuando le entregues esa fortuna.
—No nos va a matar, quiere que me convierta en su esposa.
—Eso no garantiza nada.
—Es verdad, pero debo intentar…
—¿Intentar qué?
—Intentar escapar, tenemos que desaparecer mamá, huir del país.
—¿Crees que podamos desaparecer de ese hombre? Él tiene dinero, nosotras no,