45 Quédatela.
Fabiola regresó a la casa y encontró a Perla llorando en la sala, llevaba a Josep en una silla de ruedas, se consternó al verla en ese estado.
—¿Qué te pasó?
—Jeremith estuvo aquí.
—¿A qué vino? —Perla miró al niño, Fabiola comprendió que se trataba de algo muy delicado y le dijo al pequeño:
—Vamos a tu habitación a descansar.
Perla se quedó esperando en la sala, minutos después Fabiola regresó, Perla estaba parada junto a la ventana con los brazos cruzados mirando hacia afuera, Fabiola se ace