27 Hermosa.
Esa noche Perla tardó en dormirse, Jeremith trabajó hasta tarde en el estudio de la casa, la mañana cuando ella despertó, él ya se había alistado para salir a la oficina, Perla se sentó en la cama, Jeremith se estaba poniendo el reloj y volteó a mirarla.
—¿Cómo amaneciste? —Perla recordó la discusión del día anterior, agachó la mirada y en un tono frío respondió:
—Bien.
—¿Amaneciste de mal humor? —Ella se levantó de la cama y se puso un abrigo encima.
—No estoy de mal humor.
—¿Por qué esa cara e