LYNETTE
Cuando Brentt termina de contarme todo lo ocurrido, me lleva hasta la cama y me lanza contra el colchón.
—Brentt, tienes que estar en duelo.
—No, lo que necesito en estos momentos es hundirme en tu calor —dice quitando mi ropa.
Si fuera en otra ocasión lo apartaría, pero su mirada es perdida, tan vacía que me aterra, por ello, dejo que esta vez gane por los dos, Brentt nos desnuda, él hace todo el trabajo, succiona mis pezones con fuerza y gimo.
—Me encantan tus pechos —mordisq