La mujer se acercó por detrás y pasó el brazo por encima de Leticia dejando su mano sobre su uno de sus pechos. Una sonrisa pícara y provocadora apareció en sus labios. Por supuesto no se equivocaban, los orbes de Rayan junto con los de Gavel brillaron peligrosamente, provocar a un alfa de esa forma era algo peligroso, muy peligroso, y tanto como Leticia y Cassandra sabían que no podían hacerles nada aprovechaban para burlarse de ellos.
Sin embargo, no duró mucho. Leticia que había estado irrit