Falsa identidad
Falsa identidad
Por: Ant Bren
Prefacio

Intento que la fría y dura roca pueda cubrirme un poco del viento. Detesto el mes de Julio, odio el frío.

Pateo mi chaqueta que está mojada en el suelo. Cierro los ojos, no quiero volver a llorar. ¿Por qué estoy aquí?. Estoy cansada de todo esto.

¿Qué clase de padre arroja a su hija a la calle con ropa mojada cuando hace 3° C bajo cero?.

Yo sólo quería vivir una vida tranquila, sujeto mi mandíbula en un intento fallido para que deje de temblar. 

—Duele. —Siento el sabor ácido de la sangre en mi boca, ese puñetazo padre, fue innecesario. —Hice mi mejor trabajo, con un par de caldos y un arroz a punto de vencer no podía cocinar otra cosa. Eso era todo lo que había, una sopa fue todo lo que pude hacer. —Al menos su temperatura era aceptable cuando me la arrojó sobre mí. —Tengo hambre.

Miro a mi alrededor, sólo hay árboles sin frutos, todavía falta para que llegue la primavera. Un pedazo de pan verde sería suficiente para que mi estómago deje de gruñir.

—¡Maldita mocosa!, ¡¿Dónde estás?!. —Tapó mis oídos, es imposible que papá llegue aquí. —¡Aria!, ¡Responde!, parece que la paliza que te di no fue suficiente. ¡Maldita hija de p…!. 

¿Papá?, no, no… Me encojo todo lo que puedo, no quiero que siga golpeando, ¡Por favor que no me encuentre!, ¡No, solo alejate!.

—Te atrape —sujeta mi cabello—, te crees muy inteligente huyendo al bosque, ¡Pequeña imbécil!. —Intentó huir pero él es demasiado fuerte. —Todavía necesitas educación. —La sonrisa que se forma en sus labios la conozco.

—Papá me equivoqué, no debí irme de casa. —A pesar que fuiste tú quien me arrojó a la calle y me dijo que no regrese. —No lo volveré a hacer, por favor no te enfades conmigo, soy una chica muy mala pero cambiaré. —Él sujeta una vara ancha del suelo, intentó correr pero solo consigo que me arroje contra la roca. —¡Ugsh… Ah!. ¡No, ah!. 

Intentó cubrir mi estómago, la vara parecía rasgar la piel de mí espalda, quiero arrastrar mi cuerpo lejos pero él escupe mi rostro y luego me patea, regresando mi cuerpo al mismo lugar.

Me maldice con sus ojos. —Tú vida es mía y puedo hacer lo que quiera contigo, no tienes derecho a nada.

Me sujetó mi estómago, siento que algo dentro de mí se rompió. 

—Papá, por favor para… Por favor…

—¿Te gusta suplicar?, mocosa malvada. —Empieza a arrastrar mi cuerpo como si fuera un saco de patatas. —Has olvidado lo que has hecho.

—Déjame ir… Para… —Duele, duele. —Papá, ¡Papi por favor, para!. 

—¿Ya no te duele? —pregunta después de patear mi cara, no es que no se sienta como el infierno es que todo se volvió negro por un momento y deseé tanto perder el conocimiento que me olvide de gritar. —, no intentes nada nuevamente. —Sujeta mi cuello, mi espalda choca. —Siéntate ahí, no intentes hacerte la lista o te daré otra lección. —Trago la sangre que se aproxima a mi boca. Volverá a pegarme si mancho su camioneta.

El motor ruge, intento levantar mi cabeza que está demasiado pesada. ¿Por qué es cada vez peor?, ¿Por qué debo ser tan cobarde?, si hubiera sido un poco más valiente antes de que él llegará, yo no estaría regresando a ese maldito lugar, tendría que haberlo hecho… Pero no pensé que Robert me buscaría en el bosque Flame, él detesta ese lugar desde que mamá huyó.

Robert prometió que no volvería a pisar Flame porque este era el lugar favorito de mamá.

Ya pasaron 8 años desde que ella se fue, muerdo mi labio evitando que un quejido escape de mí boca, no quiero que se vuelva a enfurecer.

Observó la ventana, el bosque empieza a desaparecer delante de mis ojos, no puedo culpar a mamá, antes que ella se fuera papá descargaba sus frustraciones sobre su cuerpo, mamá intentó protegerme lo que pudo, al final creó que perdió la fe en nuestra familia.

Elizabeth Well tuvo la mala suerte de conocer a mi progenitor, mi madre fue abandonada por su familia en una plaza de esta ciudad, cuando papá la conoció se obsesionó con ella porque realmente era una mujer muy hermosa, su cabello largo de color plateado que era suficiente como para llegar a su cintura y para que papá pueda envolverlo en su mano izquierda dándole dos vueltas para arrastrarla por la sala, mamá utilizaba maquillaje a pesar de que su piel era tan blanca, suave, yo ahora entiendo porqué lo hacía, los moretones no son fáciles de esconder y no es algo que se pueda enseñar fácilmente, al menos que quieras volverte un blanco para las críticas y burlas de algunas personas.

Las mujeres de nuestro vecindario le susurraban cosas feas al oído de Robert, ¿Por qué hacerlo?, la respuesta es clara, para que pueda golpear más fuerte a mamá, ellas estaban muy celosas de su belleza.

Recuerdo que mamá no podía moverse del dolor en ciertas ocasiones, esas noches las compartimos en mi cama, yo la abrazaba con cuidado no quería seguir lastimandola, ella solía temblar y murmurar mientras dormía, yo odiaba a esas mujeres que salían triunfantes del cuarto que compartían mis padres a primera hora de la mañana. ¡No me agradaban!.

Mamá sonreía y se metía al baño a llorar, todavía recuerdo sus quejidos, sus intentos por evitar llorar y los ojos oscuros de papá, él la despreciaba como ahora lo hace conmigo. El lugar que dejó mi madre Robert me obliga a ocupar.

Mi primera paliza la recibí a los 8 años, fue el comienzo de muchas que día a día no dejaban de aumentar. 

Lo primero que pensé fue que la muerte es aterradora pero ahora lo más terrible para mí son sus golpes, a veces pienso sería bueno que me mate. Cuando pienso que al fin hoy será el día, Robert se detiene antes y me repite que no moriré.

Cuando cumplí 10 años deseé morir, ese día descubrí lo que significa dormir en el frío suelo. Mi padre se pasó de copas, por error tire su vaso de alcohol, sin pestañear fracturó mi muñeca y me dijo que era una m*****a perra, que esa noche me tocaba dormir en la calle por estúpida, me encontró la policía al otro dia, me llevaron a la estación de policía, recibí una manta porque mis labios estaban azules, mi cuerpo entumecidos, ellos vendaron mi muñeca y fui devuelta a mi padre, ahí lo entendí, no importaba lo que él me hiciera porque era mi padre. Cuando mi cuerpo ya no soportaba el dolor, levante temperatura, tuvo que llevarme al hospital y logré que me vendrán correctamente.

Eventualmente entendí lo aterrador que era el dolor, lo terrible del comienzo de un nuevo día, lo horrible que pueden ser los días fríos. La ausencia de calor en tu cuerpo, no importa cuánto lo intentes, cuando estas mojada tu cuerpo solo se entumece, y te vuelves inútil, no importa cuanto frotes va a seguir haciendo frío.

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