—Nadie tiene permitido tocar a mí hija, no permitiré que le hagan daño —declaró el hombre llamado Dominik, mi padre.
¿Cuántas veces soñé con escuchar esas palabras?
Tomó aire, él quería matarme , no puedo olvidarlo.
Aría, Dominik tenía miedo como tú, no justifico lo que hizo pero él solo intentaba defender la memoria de tu madre, él está llorando igual que tú.
Mis ojos se fijan en él, colisionó con esos ojos dorados que son tan iguales a los míos, ¿Por qué quiero abrazarlo?
—¡Dominik, serás el