Después de ver todo su dormitorio saltar por todas partes y coger uno de los peluches que había, y era el que más le gusto a mi hija, nos marchamos todos hacia el salón, sentándose David con mi pequeña en la gran alfombra que había para jugar, pero como se notaba que mi hija estaba muy cansada, Gisela la cogió en sus brazos, llevando a mi pequeña medio dormida a su dormitorio quedando en el salon David y yo solos. Estuvimos un buen rato viendo la televisión mientras David, se tomaba su vaso de