Tal y como David me dijo, dos horas después aterrizó en aquel lugar, el mismo helicóptero que nos trajo a David y a mí a aquel lugar, Cuando logre ver a mi hija, me fui corriendo hasta que por fin la pude tener en mis brazos, abrazando mi hija mi cuello mientras me decía mami, haciendo así que no pudiera retener mis lágrimas. Cuando nos acercamos a la casa, Lucinda y Veronica se acercaron a donde yo estaba con mi hija en brazos, acercándose también Gisela que fue la que estuvo en todo momento y