David me paso la nariz por la suave piel de mi oreja y por el cuello, sabía que a pesar de todo David me deseaba y no le importaba cómo me haría suya, así que no trate de hacerme suplicar ni de rechazarlo, yo le amaba y también lo deseaba. Inspire fuerte y agarre con mis manos y con fuerza el edredón de la cama, mientras sus pechos se movían contra mi espalda
—- Lo que vamos a seguir haciendo, no significa que me gustes tanto, especialmente cuando haces lo que haces mientras estes a mi lado, y