Cuando terminamos de despedirnos mi amiga y yo, baje en el ascensor hasta el hall del edificio, quedando boquiabierta cuando vi el la limusina de color negro que esperaba en la calle. Nos acercamos mi hija y yo al vehículo abriendo la puerta trasera, mientras miraba a mi hija con una sonrisa en sus labios. Cuando llegamos a la casa, me pude dar cuenta de lo grande que era ya que cuando fui con David era de noche y estaba todo oscuro. La casa estaba rodeada de jardines y árboles frondosos, a par