Una vez que ya nos acomodamos mi hija y yo en la casa, Gisela se llevo a mi pequeña a la cocina ya que la mujer le dijo a mi hija que si quería ayudarla a hacer galletas y mi pequeña, saltaba de alegría, cogiéndole la mano a la mujer marchando las dos hacia la cocina, con lo cual nos quedamos David y yo a solas en mi dormitorio, ya que empecé a guardar en el ropero, las pocas pertenencias que yo tenía, pero al abrir las puertas del vestuario que había en el dormitorio me quedé sin palabras, po