Lucas y Sara, los padres de mi amiga se marcharon a su casa unos días después, cuando por fin encontraron una guardería para mi hija, mientras yo seguía trabajando para la empresa de David O”Brien. Una mañana estaba pasando unos documentos al ordenador, cuando de repente lo vi pasar por delante de mi mesa metiéndose sin saludarme en su despacho. Solamente me separa de su despacho un gran ventanal de cristal, aunque él tenia la opcion de de cerrar ese ventanal con una cortina corredera otorgando