Mi amiga Aroa, sacó las dos sillas de la isla de la cocina, sentandonos las dos en ellas, mientras yo me iba tomando mi vaso de leche, ella se estaba tomando su chocolate caliente que se había terminado de hacer.
— Realmente no quiero perder mi trabajo, sabes que lo necesito, pero por ahora no voy a decirle nada a David —- les respondí
—- Keira, ese hombre no lo conozco pero te puedo asegurar de que está muy coladito por ti —- me dijo Sara
A mi me gustaba mi trabajo y pasar tiempo con David ya