Cuando me marché del despacho de David, me quedé por un momento inmovil en la misma puerta pensando que había ocurrido dentro, ¿seguro que había escuchado lo que acababa de oírle decir? ¿Qué retos quería el padre de mi pequeña imponerme? David era muy serio y cada vez que me decía algo, hacía que mi cuerpo temblara y mis mejillas se sonrojaran. Sabia que su rostro se habia suavizado y esa maldita sonrisa que hacia que me derritiera ante el y me perdiera en sus preciosos ojos de color verde, ya