KEIRA
Después de lo que pasó en mi cama con Mark, me quedé dormida aun teniendo aquellos fuertes dolores en aquella parte que no diré, pero que manche la cama con mi propia sangre. Cuando abrí los ojos, me di cuenta de que mi esposo estaba tumbado a mi lado, con el codo apoyado en la almohada mirándome muy serio
—- Keira, no quiero a ese niño —- me dijo
Las únicas emociones que yo tenía en ese momento era resentimiento y amargura, porque me sentía culpable de no habérselo dicho a mi marido ante