DAVID
Había pasado ya un mes desde que mi Keira se había casado con ese hombre y no sabía nada de ella, consumiéndome en mis celos y en mi rabia por no poder ser yo el que se casaba con ella, pero pensaba que sería mejor no verla, ya que pondría en peligro a mi hija y a la mujer que amo, Aunque de vez en cuando le escribía algún correo y algún mensaje, pero ella nunca me contestaba. Cuanto más pensaba en ellas, más me dolía, ya que tenía a una hija que casi no me conocía pero que yo echaba much