Capítulo 209.
El curandero sonríe, observando la debilidad, observando la desesperación en el cuerpo y alma del rey.
— Vaya, vaya. Así que ya nació el heredero de la manada Luna Blanca.
El ruido de un impacto directamente hacia su rostro lo calla, haciéndolo guardar silencio.
El curandero jadea, escupe sangre y después se concentra en Dante, quien camina una y otra vez de un lado a otro.
— Dime ¿por qué ella no despierta?
El curandero se encoje de hombros.
— Yo no lo sé.
— Claro que sí. Tú te encargabas de