Capítulo 200.
Valerius mira sus manos, ahora ya no eran grises.
Habían tomado el tono correcto de su piel y podía mantenerse sobre sus pies.
Tocan a la puerta.
— Adelante— dice él, con una voz un poco más profunda y un poco más fuerte.
Del exterior llega el curandero y, sin dudar, un solo momento, como una especie de salvador, comienza a cuestionar.
— ¿Qué pasó? ¿Por qué gritaba su alteza? ¿Qué sucede? —Dice él, buscando debajo de la cama, buscando en los áticos, buscando en el baño para después ir a dar al