Capítulo 121.
El cuerpo de Malía se siente cada vez más cálido, envuelto en la desesperación de algunos gritos desgarradores.
Edna en su mente aúlla intentando despertarla.
Un olor extraño rasga su garganta como las garras de un dragón.
— No, no, ¿qué es esto?, ¿qué es lo que…
Ella extiende su mano para tratar de tocar a su alfa, pero…
Abre los ojos, el lugar está completamente vacío.
— ¿Qué está pasando?
Se sienta de la cama, dándose cuenta que aún es de noche, la luz de la luna se cuela de forma sutil e im