Capítulo 120.
En la sala de la luna, Malía está sentada tratando de tranquilizar los latidos de su corazón y regular el calor que irradiaba su cuerpo.
Julia se mueve de un lado a otro con una sonrisa traviesa y sus mejillas coloradas ante la vergüenza.
Malía solo espera a que ella inicie, su cabeza aun estaba nublada.
— Luna, yo jamás había hecho esto…—Julia se muerde el labio inferior.
Pero el temblor en su voz y los nervios que se veían en todo su cuerpo llaman la atención de la Luna.
— ¿Qué hiciste?
Julia