Capítulo 117.
Malía observa cómo la tensión del cuerpo de Gunnar simplemente cede y la fuerza desaparece por completo.
Amlak, ese lobo enorme, blanco y platinado, se gira, clavando sus ojos oscuros como la noche pasando su pecho como un par de estacas de hielo.
Malía traga saliva.
Él se acerca paso a paso con su pelaje platinado bañado en sangre, demostrando que las heridas seguían ahí, frescas y constantes.
— Corazón— Malía se levanta, con el dolor de su cuerpo golpeado en repetidas ocasiones.
Pero nada de