Capítulo 100.
Malía está enredada entre los brazos de Lana a quien le acaricia el cabello de manera maternal, como si fuera una forma de disminuir el dolor que la inundaba.
Aunque sabía perfectamente que nada le calmaría el vacío que sentía dentro de su pecho.
Pasa el tiempo, de forma incontable, hasta que los sollozos de Lana poco a poco disminuyen su fuerza.
Hasta que se hacen inaudibles para los oídos de la luna.
Lana suelta su agarre sobre la luna y sus manos temblorosas se abrazan a sí misma.
— Creo que