—Mami, quiero mi mami Jade…
Angus se quejó, Valentina observo al niño a su lado, aquel que, sentado en carriola, parecía estar terriblemente aburrido
Ella no entendía por qué los niños aprendían hablar tan rápido, ¿Qué su hijo no podía quedarse balbuceando para siempre?
Desde que había prendido, solo sabía decir mami Jade, no quiero y no, esas eran las frases favoritas, mientras ella cada día sentía que era más difícil establecer una conexión con este
—Lo lamento cariño, la tía Jade está trabaj