Capítulo 2
Punto de vista de Elena.
La casa segura estaba en silencio, demasiado silencioso.
Habíamos llegado aquí hacía unos minutos, pero el silencio era peor que el caos del que acabábamos de escapar. No era un silencio pacífico. Era pesado, sofocante, como si presionara sobre mi piel. Podía oír mi propio corazón latiendo en mis oídos, fuerte y desigual, y eso me ponía inquieta.
Dante no se había quedado quieto desde que entramos. Seguía paseando por la habitación, cada movimiento brusco y t